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Chira > Quiroz
Salvemos el agua. Salvemos Huancabamba

El agua de los guayacundos

 

Mario Tabra Guerrero

Corresponsal en Ayavaca

ultimoguayacundo@hotmail.com

 

En esta historia: La cosmovisión andina del agua | Páramos y Bosques de Neblina | La gran amenaza | Voces del pasado

Además: Perennizando el agua | Nuestro, no tan nuestro, pero posiblemente nuestro

 

Collage computarizado con fotografías de archivo -algunas de ellas previamente publicadas en factortierra- que ilustra cómo se verían afectados los diferentes ecosistemas que dependen del agua de las alturas si es que se iniciaran operaciones mineras (representados por un tajo abierto justo en la parte superior-central de la imagen, en marrón).

 

Ciudad de Ayavaca – Aún recuerdo las clases descontextualizadas que recibía sobre el ciclo hidrológico del agua, cuando, sin análisis alguno y a rajatabla, nos decían que el proceso se iniciaba con la evaporación de las aguas del mar que subía a los Andes para condensarse en las alturas produciendo las lluvias, y luego bajar a través de los ríos al Océano Pacífico.

 

Claro, esto correspondía a una visión mediterránea europea de que de la costa nacía todo y que todo volvía a ella.

 

Nada tan falsa y mal intencionada -pero no identificada- concepción de la naturaleza la que recibíamos antaño.

 

Lógicamente, aquellos tiempos eran de una educación textual, obsecuente y repetitiva, alejada de la observación y la praxis.

 

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Además: Perennizando el agua | Nuestro, no tan nuestro, pero posiblemente nuestro

 

La cosmovisión andina del agua

 

El Señor Cautivo de Ayavaca, representación cristiana a la que muchas personas tienen mucha fe no sólo para favores personales, sino para asegurar la cosecha. Su culto se extiende a todo el Perú, Ecuador y Colombia.

Me atrevería a pensar que nuestros ancestros amazónicos y litorales al verse beneficiados con sendos caudales de agua, lo que les permitía reproducirse, trataron de dar respuestas a su origen, y así empezaron a seguir su curso pero esta vez en forma ascendente.

 

Llegando a las cumbres de la cordillera, encontraron que el Agua se originaba y se producía por montones en los apus, y no les quedó otra cosa que perennizar su agradecimiento a esta deidad levantando imponentes huacas para rendir culto al yacu dador de la vida.

 

Todo este legado se ha mantenido e incluso se presenta de una forma sincrética con la llegada de los europeos, y es así que a las huacas de piedra las presentan como santos o santas de piedra caso de la Virgen del Pilar a quien se le atribuye el traslado de la población de Tacalpo (Ayavaca la Vieja) hacia Ayavaca actual.

 

Esta misma versión la encontramos en Chocán (al noreste de Ayavaca, junto a la frontera con el Ecuador) con San Francisco y la Virgen Purísima.

 

En ambas versiones estos personajes ofrecen drenar las aguas para que se le instalen sus respectivos templos castellanos en los lugares que otrora fueran ciénagas.

 

Si en los tiempos ancestrales la población de los valles costeros subía a ofrecer pagos a los apus y a las lagunas de Ayavaca, no es nada extraño que en la procesión del Señor Cautivo (ver foto al inicio de esta sección) del 1 de enero de cada año peregrine gente de los valles costeros para agradecerle y pedirle que llueva para tener agua durante sus campañas agrícolas.

 

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Páramos y Bosques de Neblina

 

Representación esquemática del ciclo del agua en los Andes de Piura: toda el agua nace en las alturas y por gravedad abastece a las vertientes del Pacífico y del Amazonas.

El agua que se produce en la Región Piura nace entre los bosques y los páramos, los que tienen una relación de unidad que nos enseña la funcionalidad de la naturaleza bajo el Principio de la Relacionalidad, que dice que en este mundo todo está relacionado, nada actúa independientemente; lo que suceda arriba influirá abajo y viceversa.

 

También tenemos que tener en cuenta el Principio de Dualidad, es decir, nada anda solo, todo tiene su pareja; en este caso el Páramo y los Bosques de Neblina, unidos, producen el agua.    

 

Aprendamos de los comuneros que viven en el lugar, para quienes la cosa es muy sencilla y la conocen desde el tiempo de los abuelos de sus abuelos.

 

Los agricultores sostienen que “las nubes se forman por la evaporación de las lagunas que se encuentran en las partes altas de la Cordillera y de la transpiración de los bosques de altura, (este proceso se presenta permanentemente)”.

 

Estas lluvias alimentan a las lagunas, que a su vez rebalsan y originan las chorreras, que van a dar a los ríos Calvas, Tapal, Vilcales, Ramos, Tomayaco, Aranza y San Pablo por el lado de Ayavaca, confluyendo en el Río Quiroz para unirse con el Catamayo y tomar el nombre de Río Chira.

 

Por su parte, al otro lado de la cordillera, los bosques de altura almacenan en su suelo el agua de las lluvias formando a su vez chorreras, que dan origen al Río Blanco, aguas abajo Río Chinchipe, para confluir junto a otros ríos en el Río Amazonas. 

 

Cabe destacar, que las nubes o nieblas claras conocidas como Páramos, se asientan sobre los cerros, produciéndose una precipitación tan solo sobre las montañas; pero también existen las nubes o nieblas oscuras, que se trasladan hacia las partes bajas de los valles.

 

Dos explicaciones, la ancestral y la científica, que nos lleva a una sola conclusión: el agua de Piura nace y se produce en Ayavaca, Huancabamba y Morropón.

 

Pero no basta con saberlo, sino que es impostergable la promoción de conservación e intangibilidad de sus suelos para seguir produciendo el agua que necesitamos.

 

No olvidemos que el agua es la base de la reciprocidad y complementariedad, porque permite la integración de los seres vivos, la articulación de la naturaleza y de la sociedad humana. Es la sangre de la tierra y del universo andino.

 

Permite practicar la reciprocidad en la familia, los grupos de familias y comunidades andinas; ordena la vida de los individuos, presenta la diferencia no como oposición sino como complementariedad, y facilita la solución de los conflictos sobre la base de acuerdos comunitarios.

 

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La gran amenaza

 

Casi todas las áreas destinadas para uso agrícola han sido también otorgadas para explotación minera por culpa de una pésima administración estatal. Sepa más.

Aunque esto pueda serle común, para nuestras autoridades le es indiferente, dado que se han subido incondicionalmente al carro de la globalización y aceptan sumisamente el modelo neoliberal so pretexto que Piura y el Perú necesitan sea como sea de las inversiones extranjeras.

 

Ellos no tienen en cuenta que, dentro del orden global contemporáneo establecido por las Empresas Transnacionales, existe la imposición de políticas neoliberales en nuestros países en desarrollo promoviendo las privatizaciones del agua de los ríos, lagos, lagunas y corrientes subterráneas, mediante concesiones a favor de las industrias extractivas; mineras, petroleras y gasíferas.

 

En la lógica neoliberal, el agua también es un bien o recurso privatizable como cualquier mercancía y sujeta a las leyes del mercado, por tanto su tratamiento es como el de un recurso como el cobre, el oro y el petróleo, y debe ser explotado por capitales privados.

 

Mientras las Instituciones Financieras Internacionales como el Banco Mundial, el BID o el FMI exigen a los estados privatizar, bajo cualquier modalidad, el agua a favor de las transnacionales, los procesos de expropiación han tenido repetidos fracasos.

 

En Cochabamba (Bolivia), Tucumán (Argentina), Atlanta, Manila, Buenos Aires, hasta en Francia, se han descubierto turbios manejos de corrupción de autoridades y funcionarios del estado responsables de la concesión.

 

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Voces del pasado

 

El cerro Yantuma (al fondo) domina el paisaje del pueblo de Yacupampa, justo al norte de la ciudad de Ayavaca. La historia dice que el cerro fue el último baluarte de la resistencia ayahuaca contra el Inca.

En Piura han germinado pueblos, culturas y comunidades ancestrales (Vicús, Guayacundos, Tallanes, Huancapampas) quienes utilizaron, transformaron y conservaron los recursos naturales.

 

Las comunidades andinas, hace miles de años, aprovecharon a plenitud lo que ofrece esa diversidad.

 

Nuestros pueblos establecieron un modelo de vida basado en una agricultura y ganadería sustentables y constituyeron una sociedad en armonía con el ambiente, con altos valores de complementariedad y reciprocidad, que en quechua se llamaba Allin Kausay.

 

Nuestros pueblos y comunidades andinas enseñan que el agua es vida y es sagrada, y si se ha conservado algunas cuencas hasta el día de hoy es por que nuestras comunidades siempre las han defendido hasta con sus vidas.

 

Siguiendo los criterios de la globalización y su nefasto política de reparto y saqueo de nuestros recursos naturales y al amparo de una ilegitima Constitución Política de 1993, el gobierno de Alejandro Toledo continua otorgando concesiones a las empresas mineras transnacionales en las nacientes, reservas y  fuentes de agua ubicados en los andes donde nacen nuestros ríos.

 

Muestra de ello es la concesión para actividad minera de los frágiles ecosistemas de Páramos de Ayavaca y Huancabamba.

 

El Gobierno busca aprobar una Ley de Aguas que no ha sido consultada en Piura, con tal de entregársela a las transnacionales y así agudizar el problema de abastecimiento a la población.

 

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Además: Perennizando el agua | Nuestro, no tan nuestro, pero posiblemente nuestro

 

©2005 Mario Alberto Tabra Guerrero para NPC

Alojamiento por Yahoo! GeoCities. Redirección por CJB.net.

Producida por NPC Comunicaciones

© 2001-2005 Nelson Peñaherrera Castillo. Derechos Reservados.

Esta historia participa en la promoción. Revise las condiciones del servicio.

 
Perennizando al agua

En Ayavaca, se encuentra el caserío de Yacupampa (llanura de agua), al pie del cerro Yantuma, cabecera del Bosque Nublado de Cuyas.

En los petroglifos de Samanga, cerca de la frontera con el Ecuador, el agua se representa con múltiples espirales simples y dobles.

En el distrito de Montero, el altar del Cerro Cuchallín parece estar dedicado al agua.

También podemos encontrar toponimos como Tomayaco, Asiayaco, Yacucate o en los apellidos como Yanayaco (ser de agua).

Ni hablar de las Huaringas de Ayavaca donde nuestra población desde tiempos ancestrales acude para bañarse y encontrar sanación a sus males y fortaleza en su vida.

(Mario Tabra)

 

Nuestro, no tan nuestro, pero posiblemente nuestro

Una de las razones de los conflictos Estado – corporaciones – comunidades radica en una pésima política de zonificación y registro de la propiedad pública.

El desorden es tal que muchas de estas propiedades no sólo ni siquiera figuran en mapas oficiales, sino que su responsabilidad administrativa es un misterio absoluto, según un informe publicado por el diario El Comercio, el lunes 25 de abril pasado.

Los cruces de jurisdicción han favorecido al Ministerio de Energía y Minas que –a río revuelto, ganancia de pescadores—ha reclamado responsabilidad sobre propiedades metálicas y no metálicas que incluso se encuentran dentro de áreas reservadas, como el Parque Nacional Huascarán, en Áncash, por mencionar un ejemplo.

Un día antes, el mismo diario denunciaba que las basuras tóxicas de la industria minera habían empeorado las condiciones de aire, agua y suelo en Lima Metropolitana, y más recientemente se han descubierto concentraciones de arsénico en el líquido que unos siete millones de personas beben a diario.

La vida de muchas personas dependen de las contradicciones de gobernantes que han demostrado tener un nulo sentido de la responsabilidad social.

(Nelson Peñaherrera C)

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